Seis periodistas palestinos fueron asesinados el pasado lunes 11 de agosto cuando el ejército de Israel bombardeó la tienda de campaña donde trabajaban. Cinco formaban parte de la cadena catarí Al Jazeera, incluido el corresponsal de 28 años Anas al-Sharif, y uno era un reportero local independiente.
La ONU calificó el ataque como una grave violación del derecho internacional humanitario y recordó que los periodistas deben estar protegidos en todo conflicto armado.
Israel justificó el ataque acusando al periodista Anas al-Sharif de ser un agente de Hamás. Una acusación que Al Jazeera, Reporteros sin Fronteras y la Federación Internacional de Periodistas (FIP) han dicho que es falsa. Además, la FIP anunció que está reuniendo pruebas para llevar el caso a la Corte Penal Internacional.
Las fuerzas israelíes mataron a casi 200 periodistas en los primeros 18 meses desde que escaló el conflicto en octubre de 2023 y al menos 42 de los cuales murieron mientras realizaban su trabajo, afirmó Reporteros sin Fronteras al publicar su Índice Mundial de Libertad de Prensa 2025.
Tras este último atentado, suman un total de 242 periodistas los que han sido asesinados en Gaza. Además, Israel sigue bloqueando la entrada de la prensa internacional independiente para evidenciar la emergencia humanitaria que cada vez es más crítica: hospitales colapsados, niños y niñas con desnutrición severa, familias arriesgando la vida por un poco de harina, y una población civil atrapada entre el hambre y los bombardeos.






