Durante los días 25, 26 y 27 de abril, se llevó a cabo el Primer Encuentro de Feminismos Amazónicos, un espacio autoconvocado por 19 colectivas de mujeres y disidencias provenientes de Amazonas, Loreto, Ucayali, San Martín, la selva central y Madre de Dios. Este hito organizativo reunió voces diversas con un objetivo claro: articular una red de feminismos amazónicos frente a las violencias machistas, el avance del extractivismo, la dictadura y la desprotección del Estado.
A lo largo de tres días, las participantes compartieron experiencias, denunciaron las múltiples formas de violencia que afectan a sus comunidades y construyeron propuestas desde la autonomía, la ancestralidad y el derecho a una vida digna. En el centro de los diálogos estuvieron la defensa del territorio, la justicia climática, la erradicación de la violencia de género y la soberanía de los pueblos amazónicos.

Las discusiones estuvieron marcadas por datos alarmantes: entre enero de 2019 y mayo de 2024, se documentaron 373 situaciones de riesgo para personas defensoras de derechos humanos en el Perú, el 22% vinculadas a la tala ilegal y el narcotráfico. A ello se sumó la denuncia de 524 casos de abuso sexual y violación a niñas y niños awajún y wampís en escuelas públicas, ignorados por el Estado, que llegó a justificar estos hechos como “prácticas culturales”, reafirmando un patrón de racismo institucional y abandono.
Las colectivas participantes también señalaron la creciente ofensiva ultraconservadora que busca imponer discursos de odio y limitar los derechos de las mujeres y diversidades sexuales, especialmente en contextos rurales e indígenas. Ante esta arremetida, reafirmaron su compromiso con una lucha colectiva, antirracista, decolonial, transincluyente, anticapitalista y antiextractivista.
El encuentro no solo fue un espacio de denuncia, sino también de construcción: se propuso fortalecer una red feminista amazónica y nacional, autónoma y sostenible, que articule acciones frente a las constantes violaciones de derechos humanos en la Amazonía. Desde una mirada intergeneracional y descentralista, las participantes defendieron los saberes ancestrales como pilares fundamentales de resistencia.

Este proceso fue impulsado por diversas organizaciones feministas que luchan desde sus realidades locales: FEDINMA, FENMUCARINAP, Colectivx ESI, Sororidad Chanchamayina, Tanshi Diversas, Yucas Bravas, Wanamei Morado, Terrestras, Diversidad Ucayali, Shinaya Ainbobo, Conecta, Las Arritmias, OJIRU, Revolución Feminista y Sani Sacha, entre otras. Todas ellas coincidieron en la necesidad de visibilizar los impactos diferenciados de la crisis climática, la militarización, la trata de personas y el despojo territorial sobre las mujeres, infancias y disidencias amazónicas.
Con este primer encuentro, se sentaron las bases de una articulación política poderosa que nace desde y para los territorios. Frente a la criminalización de la protesta, la violencia estatal y la indiferencia histórica, las voces amazónicas se alzaron colectivamente en defensa de la vida.






