Por Jesús Andrea
Miles de personas en México, Argentina, Chile y Brasil han salido a las calles para rechazar la ofensiva militar de Israel en la Franja de Gaza, en un contexto cada vez más alarmante para la población civil palestina. En la Ciudad de México y Buenos Aires, las movilizaciones exigieron un alto al fuego inmediato, mientras que en Santiago de Chile se pidió al presidente Gabriel Boric la ruptura de relaciones diplomáticas con Tel Aviv.
En Brasil, la ciudad de São Paulo fue escenario de una masiva protesta donde se demandó al presidente Luiz Inácio Lula da Silva cortar vínculos diplomáticos con Israel. Las y los manifestantes marcharon con banderas palestinas y fotografías de las víctimas en Gaza, haciendo visible la crisis humanitaria que vive el pueblo palestino.




Las acciones en América Latina se suman al llamado internacional impulsado por el movimiento civil Global March to Gaza, que reunió a más de 4 mil activistas y personas voluntarias de 80 países en un esfuerzo por abrir un corredor humanitario hacia Rafah. Desde la ciudad egipcia de al-Arish, las delegaciones buscaban avanzar hacia el paso fronterizo con Gaza, en una acción pacífica que fue impedida por el gobierno egipcio, que implementó detenciones, deportaciones y retención de pasaportes.
Aunque la marcha no logró concretarse en territorio egipcio, miles de personas en todo el mundo salieron a las calles para respaldarla y visibilizar lo que definieron como un “último recurso ante el colapso del derecho humanitario internacional”. En las Américas, el clamor colectivo —“¡No es una guerra, es genocidio!”— resonó con fuerza, junto al rechazo a los recientes ataques de Israel contra Irán.




Estas manifestaciones expresan la creciente preocupación en América Latina ante la catástrofe en Gaza, y buscan presionar a los gobiernos para que adopten posturas más firmes frente a lo que distintos organismos internacionales ya califican como crímenes de guerra. En Lima, Perú, colectivos ciudadanos han convocado a una marcha para el viernes 20 de junio, a las 4 de la tarde. La movilización partirá desde el Palacio de Justicia con destino a la sede de la Cancillería, en el Cercado de Lima.

Interceptación del velero Madleen reactivó protestas globales
La reciente interceptación del velero Madleen por parte de Israel, el pasado 9 de junio, que transportaba ayuda humanitaria a Gaza, desató la nueva ola de movilizaciones en distintas partes del mundo. A bordo viajaban 12 activistas internacionales, incluida Greta Thunberg, como parte de la Freedom Flotilla Coalition (FFC), una organización civil que buscó romper el bloqueo sobre Gaza y abrir un corredor humanitario.
La FFC denunció que la interceptación ocurrió en aguas internacionales, considerándola una violación del derecho marítimo. Según el grupo de activistas, el velero fue rodeado por drones, rociado con una sustancia desconocida y sus comunicaciones fueron bloqueadas. La tripulación fue trasladada al puerto de Asdod, donde se les practicaron exámenes médicos antes de iniciar procesos de deportación. En un video grabado previamente, Thunberg advertía: “Si ven este video, hemos sido interceptados y secuestrados por las fuerzas de ocupación israelíes”.
La reacción internacional fue inmediata, con condenas de organizaciones como Amnistía Internacional para garantizar el regreso seguro del grupo activista a sus países. La abogada y portavoz de la flotilla, Huwaida Arraf, afirmó que Israel carecía de autoridad legal para detener a la Flotilla. Simultáneamente, protestas en tierra exigieron la liberación de las y los integrantes del Madleen y denunciaron el bloqueo a Gaza como un acto de violencia sistemática.
Israel defendió la operación calificándola de “provocación mediática” y aseguró que la ayuda humanitaria sería canalizada por vías oficiales. Sin embargo, los hechos reportados por la tripulación del Madleen contradicen esa versión. Mientras Greta Thunberg y Sergio Toribio fueron deportados, la eurodiputada franco-palestina Rima Hassan traslada a un centro de detención donde, según múltiples testimonios, fue sometida a tratos degradantes y castigos arbitrarios junto a las demás personas integrantes del FFC.
Hassan fue encerrada en una celda de aislamiento por escribir “Palestina libre” en una pared, y el activista brasileño Thiago Ávila denunció haber sido golpeado e inició una huelga de hambre. La interceptación del Madleen provocó una respuesta internacional inmediata. Marchas, concentraciones y actos culturales se multiplicaron en distintas ciudades del mundo como expresión de rechazo al bloqueo de Gaza y a las acciones de Israel contra quienes intentan romperlo pacíficamente.
Desde su regreso a Europa, Greta Thunberg denunció que Israel cometió «un acto ilegal al secuestrarnos en aguas internacionales en contra de nuestra voluntad», e insistió en no desviar el foco de atención. “La verdadera historia es que se está produciendo un genocidio en Gaza y condiciones sistemáticas de hambre tras el asedio”, enfatizó en entrevista a medios internacionales.
En Perú, la comunidad palestina ha seguido los acontecimientos con indignación. En entrevista con Contranoticia, Irene Abugattas, presidenta de la Federación Palestina de Perú, calificó de “absolutamente condenable” la interceptación del Madleen, resaltando que el bloqueo israelí sobre el mar de Gaza representa una ocupación ilegítima. Destacó que la flotilla tenía un doble objetivo: llevar alimentos y visibilizar el cerco militar.
También criticó los intentos de criminalizar al grupo activista y a la resistencia palestina. La comunidad palestina en Lima se concentra cada sábado en la Plaza Washington, de 5 a 6 p.m., para denunciar el asedio a Gaza.


Gaza al borde del colapso humanitario
La Franja de Gaza vive una catástrofe humanitaria desde el 2 de marzo, cuando el cierre total de los cruces fronterizos impidió la entrada de alimentos, medicinas, ayuda humanitaria y combustible. Desde el 7 de octubre de 2023, la ofensiva militar israelí ha causado la muerte de aproximadamente 184,000 personas, en su mayoría mujeres, niñas y niños, y ha dejado a miles más con heridas graves.
De acuerdo a la organización Save the Children, más de 14,000 mil niñas y niños han muerto en la Franja de Gaza. Las Naciones Unidas señalaron que Israel ha lanzado 75,000 toneladas de explosivos, equivalente a seis bombas nucleares.
A esta devastación se suma una hambruna que también ha cobrado numerosas vidas, ignorando los llamados internacionales y las órdenes de la Corte Internacional de Justicia para detener las acciones. La situación se agrava por la destrucción de infraestructura básica, el colapso del sistema de salud y el desplazamiento masivo de cientos de miles de personas.
Más de 11,000 personas permanecen desaparecidas, profundizando una crisis sin precedentes en la región y dejando a toda una población sin acceso garantizado a agua, alimentos ni atención médica.
Esta nota ha sido publicada en el marco del Programa de Voluntariado en Periodismo Escrito de Contranoticia.






